La cita «Cuando uno quiere algo, debería intentarlo» puede entenderse como una sencilla invitación al valor, pero también como un sobrio recordatorio de que sin intentarlo no hay experiencia. Este breve pensamiento anima a actuar con decisión en los asuntos pequeños y grandes: reconocer un deseo y dar el primer paso. Su sentido sigue siendo especialmente actual cuando aplazamos un cambio por miedo al fracaso; intentarlo no significa ganar, sino darnos una oportunidad. Puede servir de inspiración al elegir un nuevo trabajo, iniciar una relación o perseguir un objetivo personal, porque actuar suele ser la única manera de descubrir qué queremos realmente.